LO HE LEIDO, LO HE SOÑADO, LO HE VIVIDO..., YA NO LO RECUERDO, QUE MÁS DA.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

El sapo





Aquí estoy. Aquí me encuentro, hundido en este espeso cenagal, inmovilizante, preso de mi inanimada vida. Siempre esperando que la suerte se acerque a mi alargada lengua, único musculo capaz de moverse hacia donde mi pereza corporal, no puede o no quiere llegar.
No sé si me hice o nací, en esta naturaleza Kafkiana que no me incentiva a luchar ágilmente por mi cotidiano porvenir. Seguramente provengo de gráciles batracios, saltadores y nadadores en fluidos de libertad, y alguna contrariedad congénita o adquirida, me dio lugar a esta atascada vivencia en la que solo espero, perezosamente, esforzándome pasivamente con impaciencias secretoras de efluvios de cinismo irresponsable, que no camina hacia ningún lado.
A lo mejor, si me atreviera a salir de este barro en el que voluntariamente me escondo, y pudiera limpiar mi falta de voluntad en alguna clara fuente de libertad, se me cambiara este rasposo aspecto que al mundo le impide comprenderme, y a lo mejor, sin tener que saltar demasiado, pudiera vivir como un normal anfibio, capaz de caminar en esta vida de asfalto y horarios obligatorios, alternando en escapadas a vocacionales charcas de mi deseado hábitat natural.


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