LO HE LEIDO, LO HE SOÑADO, LO HE VIVIDO..., YA NO LO RECUERDO, QUE MÁS DA.
miércoles, 12 de febrero de 2014
La cultura debe crecer a fuego lento
La cultura debe crecer a fuego lento.
Pues no por que un pueblo siga a su lider, quiere decir que este, esté a su altura intelectual. Como el pueblo indú que siguió a Gandi, o el sudafricano, a Mandela; y que despues, estos pueblos demostraron no haber asimilado, ni mucho menos las adelantadas culturas de sus lideres.
Esto nos conduce a saber que la cultura del pueblo no se aprende de golpe, por que aparentemente se comporten como si supieran lo que hacen.
Normalmente el pueblo actua como masa o rebaño que se deja conducir por su guia. Hacen lo que se les dice, y aparentan estar convencidos de sus actitudes; cuando solo son actos concienciados por simpatia; impulsos estimulados por una fuerza exterior, que cuando esta cesa, la presunta conciencia popular, aparentemente evolucionada, vuelve a su origen de partida.
No obtante, algunas puntuales conciencias incentivadas, esperimentan algun cambio en su situacion evolutiva.
Estos pequeños saltitos de algunas mentalidades, son los que van provocando la ramificación aperturista de un crecimiento de conciencias que poco a poco se van expandiendo.
Aunque no se debe correr en las valoraciones de lo conseguido, por que hay muchas intenciones que falsean lo aparente. Unas por simple mutación," por que les suena bien"; otras por afinidad con la jerarquía intelectual; otras por erróneas interpretaciones de lo ideado; y otras tantas, falsas, que si hay más de una opinión concienciada que coincida con la original manifectada creencia, dicha creencia quedaría salvada.
Así, la cultura del pueblo, podría parecerse a una obra en la que se ponen ladrillos; aunque los que ponen ladrillos tan solo son unos pocos; los demás, aportan la arena, el cemento, y todas las materias necesarias para ponerlos; pasando después ellos al acto principal. Aunque muchos, tan solo muriendo por la causa, privilegiadamente, aportan materia prima para crear el andamiaje, sobre el que se pisa ascendentemente, para seguir poniendo ladrillos.
Esta obra de culturización, siendo bastante laboriosa, no tiene paso atrás; pues lo aprendido verdaderamente, nunca sera destruido; ya que la energía cultural no se destruye, tan solo se crea y se transforma.
De esta forma el pueblo, siempre esta creciendo y transformándose en cultura, cada vez mas refinada y clara. Habiendo de vez en cuando en la historia: impactos de mutación; explosiones de conocimiento, hasta el punto de que la humanidad pasa a ser una humanidad de estirpe superior, que creciendo irá hacia un fin, sin fin, que se le podría llamar Dios
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